Red G9

Salud mental, bienestar y reencuentro

Columna de opinión del Rector Ignacio Sánchez, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Dariela Sharim, Profesora Titular y Claudia Araya, Profesora Asistente,  ambas de la Escuela de Psicología de la Pontificia Universidad Católica de Chile, publicada en El Mostrador, el 7 de julio.

Hace casi dos meses, en este medio, se expusieron los resultados de un estudio que ha sido un verdadero termómetro de la salud mental, un trabajo realizado por la UC en conjunto con la ACHS. Los resultados demostraron una significativa presencia de alteraciones de la salud mental en nuestra población, caracterizado por trastornos del ánimo, agobio, alteraciones del sueño y cansancio, entre otros. Considerando estos resultados y la propia experiencia, al interior de nuestra universidad, estamos implementando un proyecto que se orienta a fortalecer los lazos al interior de la comunidad, a través de la escucha, discusión y creación de conceptos propios de salud mental. Se trata de dar espacio a las diversas experiencias vividas en primera persona y de visibilizar los contenidos del impacto, para poder así sostener sus implicancias futuras.

La propuesta contempla alojar las dificultades y temores asociados a la pandemia y al próximo retorno presencial. Es una iniciativa transversal dirigida a toda la comunidad universitaria para potenciar y coordinar los programas y diferentes acciones de prevención, promoción y cuidados de salud mental, muchos de ellos ya existentes desde hace años. Se trata de determinar los diferentes tiempos en la pandemia. El primero, nuestra vida universitaria prepandemia; el segundo tiempo, el alejamiento físico y el aislamiento durante la pandemia; y el tiempo actual, marcado por las ansiedades y expectativas del próximo retorno –esperamos muy pronto– a lo presencial. Este es un tercer tiempo que nos confronta a los efectos acumulados en términos personales y relacionales.

Hemos planteado un proyecto cuya concepción de salud mental no se centra en la ausencia de malestar, sino más bien en la forma de abordarlos para permitir su contención. Dentro de los objetivos, se ha considerado implementar actividades y eventos transversales que constituyan un espacio de escucha y reflexión en torno a la salud mental; articular y coordinar actividades y programas de prevención y promoción; potenciar los programas de tratamiento dirigidos a la comunidad y desarrollar una estrategia comunicacional que permita difundir todas las iniciativas articuladas en el cuidado, reconocimiento y contención de la comunidad.

El proyecto tiene su foco principal en la prevención y promoción de la salud mental y bienestar y se llevará a cabo a través de un programa de actividades e iniciativas transversales que permitan recomponer y fortalecer los lazos de la comunidad universitaria. Así también se plantea un fortalecimiento temporal de los dispositivos existentes para acoger individual y grupalmente los problemas singulares más agudos. En este sentido, deberemos invertir en nuevos apoyos profesionales y de cuidado de la comunidad, tanto dirigido a estudiantes, docentes, profesionales y personal administrativo. Por supuesto, todas las medidas tendrán un seguimiento para tener retroalimentación y una evaluación de su implementación efectiva.

Dentro de las actividades, se plantean algunas a través de la conversación y de acciones creativas, en que la comunidad universitaria pueda plasmar en algún discurso y en objetos concretos la multiplicidad de experiencias vividas durante la pandemia. Consideramos clave la instauración de una pausa de salud mental en que se pueda bloquear un horario transversal para toda la comunidad universitaria, con el objeto de destinarlo a la transmisión de actividades en torno a la salud mental y pandemia, lo que va a implicar una clara señal de apoyo institucional.

Así, el desafío es realizar actividades que no sobrecarguen a los(as) participantes. Los contenidos estarán rotativamente a cargo de las distintas facultades, unidades académicas y administrativas de la universidad. Se trata de instalar un mensaje claro de cuidado de la comunidad y de escucha de las diversas voces que nos constituyen.

Lo anterior implicará un trabajo previo de cada facultad u otra instancia, incluyendo a todos sus estamentos, para definir los contenidos que pueden contemplar, que incluyen desde charlas que entreguen un saber en torno a algunos de los malestares más prevalentes; testimonios; expresiones artísticas u otros que den cuenta del mensaje de cada grupo. Así también la actividad anual habitual de escucha y diálogo de la UC, denominada “La UC Dialoga”, se orientará a esta temática. Se contempla, asimismo, desarrollar una línea de trabajo e indicadores de investigación relacionada con los efectos de la pandemia en la salud mental, lo que involucrará a los diferentes grupos de investigadores(as) de la universidad.

El cuidado de la comunidad universitaria está en el centro de nuestro plan de desarrollo institucional. Abordar el impacto de la pandemia y las necesidades crecientes de apoyo en salud mental debe ser parte primordial del trabajo al interior de la universidad. Con el apoyo de la comunidad universitaria podremos enfrentar el pronto retorno gradual y flexible a las tareas universitarias, en las que el encuentro personal debe estar en el centro de nuestro quehacer. Un gran desafío de todo el sistema de educación superior.

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