Red G9

Patrimonio y tesoros humanos

Columna de opinión del Rector Ignacio Sánchez, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, publicada en El Mostrador el 2 de junio.

La semana pasada se celebró el día del patrimonio en nuestro país, lo que tradicionalmente se refiere a relevar la importancia y valor de nuestros edificios, monumentos, es decir aspectos materiales  y también áreas y proyectos culturales. Sin embargo, en realidad el patrimonio es todo un conjunto de lugares, creencias, tradiciones, monumentos, edificaciones y ritos que le dan identidad propia a una sociedad. De esta forma, la definen como una sociedad única y le permiten definir su legado en el tiempo. Es por esto que, resguardar el patrimonio cultural del país depende en gran medida de nuestra capacidad de velar para que toda esa riqueza y diversidad no sea mirando hacia atrás, es decir mirando solo al pasado, sino también esté de cara a  un presente vivo y dinámico, de prácticas y vivencias que evolucionan y se expresan bajo formas que están en continuo movimiento y cambio.

De acuerdo a la definición de la Unesco, el patrimonio es la herencia que un grupo social le transmite a las nuevas generaciones, y que es lo que los caracteriza y hace únicos como sociedad. Así, en la celebración de esta fecha al interior de la Universidad Católica, pusimos énfasis en que este patrimonio lo conforman cada una de las personas que han pasado por nuestros campus y aulas. -y a través de esa trayectoria-, han dejado una historia y una huella imborrable. Es decir, el patrimonio vivo lo constituyen todas las personas que forman parte hoy de nuestra comunidad. Patrimonio y tesoro humano. Esta comunidad universitaria la integran nuestros estudiantes, profesores y profesoras, profesionales, administrativos, todos y todas quienes aportan desde su mirada y diferente prisma a la construcción de una universidad viva, que se conecta y aporta al país desde su propio quehacer. No hay duda que son las personas que hacen que esto ocurra y se exprese todo este valor patrimonial.

Las comunidades, a través de sus diarias interacciones, necesitan algo que las una, que les dé sentido y un proyecto común, tanto como personas, como también en su identidad de país y comunidad. Este proyecto y unidad social que permite que se forme una comunidad que tenga lazos de coherencia y cohesión social, tiene que ver en parte con estas interacciones y valores patrimoniales. De esta manera, se puede activar una memoria en común, un acervo cultural, una manera de entender de dónde viene esa comunidad, es decir, a quien pertenece y en cierta medida también hacia donde se dirigen sus acciones y voluntades. Todos estos aspectos refieren a procesos sociales, de reconocimiento mutuo y de un compartir, vale decir, de construir lo común y que es bueno y bello para todos. Al interior de una comunidad se vive, analiza y construye un patrimonio, que se proyecta a un futuro y proyecto compartido.

Por lo descrito, quisimos poner el foco en el valor de las personas en la construcción de nuestro patrimonio. Se coordinaron diferentes actividades que incluyeron conversatorios en archivos digitales y patrimonio fílmico; presentaciones de libros en aspectos del patrimonio de la universidad; se revisitaron colecciones de artes visuales en arte colonial; se presentó un registro de base de datos 3D del movimiento social de octubre 2019; una conversación con artistas visuales, entre otras propuestas. Por supuesto, la música y el teatro ocuparon lugares destacados en la muestra, analizando nuestra música en la colonia; música clásica; y varios relevantes aspectos de la historia del teatro nacional con podcasts y homenajes a destacados artistas que han marcado el desarrollo de nuestra escena teatral. Por supuesto, nuestros pueblos originarios estuvieron presentes con aportes desde el campus Villarrica a través de diversos análisis de revitalización del mapudungun y de visitas guiadas online de museos locales y en nuestros campus de Santiago que muestran el arte ancestral.

Hoy, estamos enfrentando una grave pandemia y nos preparamos a iniciar un proceso constituyente que se enmarca en el resultado de una grave crisis social y de representación en nuestro país. Existe incertidumbre del futuro que se avecina, sin embargo más allá este sentimiento, debemos respaldarnos y valorar la calidad del patrimonio y tesoro humano que tenemos en nuestro país. Un pueblo solidario, bien inspirado y trabajador, que se ha forjado un destino con valores altos, basados en el respeto, el trabajo, el sentido de familia, la solidaridad y la mirada de bien común. Más allá de la incertidumbre propia de las crisis que enfrentamos, sabemos que nuestra comunidad nacional la tejen de manera constante, día a día, personas que de manera cohesionada y con objetivos comunes, dan una perspectiva positiva de nuestro futuro común y nos permite mirar el horizonte con esperanza.

El patrimonio de nuestro país lo constituyen nuestras raíces, nuestra historia y nuestra cultura en común. Lo forma también la ciudadanía, las personas que son un tesoro humano activo y en continuo desarrollo. De esta interacción permanente debe resultar el cuidado y proyección de nuestro patrimonio, para poder proyectarlo a las futuras generaciones. Un patrimonio y tesoro humano que es vida y una historia viva que escribimos en conjunto, y que de esta manera, día a día, orienta nuestro futuro en común.

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