Red G9

Mejores tiempos de producción, menos niveles de contaminación en su producción y disminución de costos son algunos beneficios de este nuevo ladrillo.

Les cambió la vida a Belarmino Contreras, José Jaque, Marcelo Hormazábal y Raúl Roldán, cuatro ladrilleros de Cauquenes en la región del Maule, quienes trabajaron asociativamente con los académicos de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería de la Universidad Católica del Maule (UCM), desarrollando un innovador ladrillo, que gracias a la tecnificación en su proceso de confección, lograron importantes avances en comparación a su anterior confección manual, teniendo mejores tiempos de producción, menos niveles de contaminación, disminución de costos y cuidados para su salud.

Para satisfacer los estándares que el mercado regular, los académicos de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería de la UCM, Juan Figueroa, Juan Vilches y Hugo Valdés, conjuntamente con investigadores de otras instituciones como Luis Díaz Robles de la U. de Santiago y el Dr. Pedro Muñoz Velasco de la U. de la Rioja en España, además de Franco Gallardo, estudiante del Magister en Construcción Sustentable de la UCM, y con un grupo de ladrilleros de la comuna de Cauquenes en la zona sur de la región del Maule, trabajaron por más de dos años hasta lograr un ladrillo, que hoy está patentado como Diseño Industrial, gracias al trabajo alineado con la Dirección de Innovación, Desarrollo y Transferencia Tecnológica (DIDTT), de la UCM que lidera Fabiola Loyola.

“La construcción sustentable es una de las áreas en nuestra universidad que tienen un alto potencial para generar innovación tecnológica. Luego de diversas gestiones técnicas y con el apoyo permanente de los investigadores del proyecto del FIC Ladrillo, se logró solicitar en el año 2018 la protección de unos de los resultados de esta iniciativa que corresponde al Ladrillo como Diseño Industrial. Solicitud que fue concedida durante el mes de abril de 2020 por INAPI, transformándose en la tercera patente concedida en la UCM y la primera de Diseño Industrial”, explicó la directora de la DIDTT de la UCM.

Además, Fabiola Loyola comentó que este gran logro para la Universidad, puede obtener una segunda patente, ya que “Asociado a este mismo proyecto FIC también se encuentra el proceso de solicitud de patente un segundo producto correspondiente al Ecohormo para la fabricación y procesamiento de estos ladrillos mencionado por los investigadores, por lo que seguimos en las gestiones propias del proceso de protección”, comentó.

“Para nuestra Dirección –continuó-, es muy satisfactorio notar el interés creciente de los investigadores en temáticas de innovación, lo que genera a su vez mayores deseos de generar resultados de investigación aplicada que se puedan transformar en futuras patentes”.

Juan Figueroa, explicó que esto, tanto para la institución como para la Facultad de Ciencias de la Ingeniería es un tremendo paso. “Los inicios de la investigación comienzan con un proyecto FIC adjudicado, el que se trata de la innovación tecnológica en los ladrilleros de Cauquenes, en el que se trabajó en dos líneas, la primera en la tecnificación de los ladrillos, y la segunda consta en bajar la contaminación atmosférica, a través de un Ecohorno que diseñamos y está construido en Cauquenes”, dijo.

“La patente no fue de la noche a la mañana, ha sido un trabajo arduo y constante, donde cuatro ladrilleros han visto los frutos”, complementó el académico.

Los ladrillos

“Los nuevos ladrillos marcan una mejora en comparación al fabricado de forma artesanal y gracias al proyecto FIC financiado por el Gobierno Regional del Maule, nosotros como Universidad con los ladrilleros pudimos tecnificar el proceso que tenían, por lo que diseñamos en conjunto con la Empresa Brasileña MAN Ltda. una maquinaria en base a la realidad del sector llamada M23, la que está instalada en una de las obras en Cauquenes y lo que hace es sacar una cantidad ladrillos, cerca de 1.800 por hora, cantidad que antiguamente realizaban en una semana”, comenzó relatando el académico UCM, Juan Figueroa.

La forma de este nuevo ladrillo, fue diseñado, para que sea acreditado por los laboratorios especialistas y sean certificados en absorción, compresión, resistencia al fuego, resistencia acústica y los aspectos térmicos, para que cumpla la normativa, explicó el equipo de investigadores de la UCM.

“Lo que se patentó es el diseño del ladrillo y mientras que se está en el proceso de solicitud de protección una segunda patente relacionada a este proyecto y se refiere un Ecohorno, que baja los gases contaminantes y material particulado”, complementó Juan Vilches.

Hugo Valdés por su parte, relató que el “El M23fue construido con el financiamiento del proyecto, y también será patentado”, dijo.

El definitiva este Ecohorno tal como explicaron los especialistas, reduce los tiempos de cocción de los ladrillos, también disminuye la cantidad de ladrillos que se puedan quemar por una mala combustión y baja las emisiones contaminantes, debido a que permite mejorar la fluodinámica de los gases de combustión al interior y optimiza bien los gases que se utilizan para quemar los ladrillos.

Con esto, se mejoran en varios aspectos como el tiempo, el valor de producción y reduce la merma de ladrillos quemados, además de contaminar menos. Aspectos que se buscaron mejorar con el Ecohorno.

Certificar los ladrillos

Aunque los ladrillos ya están patentados, para que se puedan comercializar, estos deben ser certificados, trabajo que se ha retrasado producto de la pandemia por la que atravesamos. “Se ha dificultado el tema de los traslados de los ladrillos, pero estamos golpeando puertas para certificarlos, queremos hacer ensayos con los laboratorios reconocidos a nivel nacional. Pensamos que, en julio o agosto, podríamos certificar los ladrillos”, indicó Juan Figueroa.

Los académicos de la UCM explicaron que para obtener estos resultados se hicieron varias giras tecnológicas a Perú, Colombia y Brasil en que realizaron todo un desarrollo y fueron aprendiendo los procesos que se estaban realizando en el exterior, para buscar la mejor técnica, que se ajuste a la realidad de Cauquenes.

Como si todos estos beneficios no fueran suficientes, Juan Figueroa advirtió que “Además la maquinaria está a una altura de 0,90 m. desde el piso terminado para sacar los ladrillos, lo que, en el proceso de fabricación, permite prevenir enfermedades profesionales, ya que disminuye la cantidad de veces que tienen que inclinarse, para hacer mezclas y hacer fuerza. Actualmente, incluso ahora pueden paletizar para que después llegue un yale que los levante y deposite las cargas en un camión”.

Además de la patente, el proyecto ya tiene producción científica, al contar con publicaciones en revistas indexadas, por lo que para cerrar el ciclo se espera conseguir pronto el certificado, para colocarlo en el mercado, y como se tratará de venta directa, sin intermediarios, este producto, además de ser mejor en cuanto a calidad, será más económico.

Fuente: Noticias UCM.

Comparte esta nota